Cuando los sueños se hacen realidad.

Soñar con pasión y en función de la realidad, es el inicio del éxito que indudablemente te da felicidad


El 7 de octubre del año 2018, fue el día que logré completar mi primer maratón en Chicago, un sueño que me tomó 9 años, que incluyó sobrevivir a un cáncer, amputar bajo la rodilla mi pierna izquierda, aprender a caminar y correr con prótesis. A pesar de todo esto puedo declarar, sin lugar a duda, que cruzar esa meta hizo que todo esto haya valido la pena.


Hasta los 38 años, sentía que me gustaba el deporte pero de diferente manera, algo extraño, me gustaba mirar a los corredores, quería estar en sus zapatos, pero no hacía nada para lograrlo, en parte porque tenía un dolor intenso en mi tobillo izquierdo y en parte porque estaba dedicada a estudiar y trabajar. Pero a esa edad el dolor en el tobillo se hizo insoportable, ya no dormía, luego de innumerables citas médicas y terapias para el dolor, llegó el diagnóstico: tenía un sarcoma sinovial en mi tobillo izquierdo o cáncer de tobillo. Un cáncer muy agresivo y gracias a que no existió metástasis la amputación fue la manera de ponerme a salvo.

Decidí amputar bajo la rodilla mi pierna izquierda, pero también decidí encontrar la tecnología protésica que me ayude a correr un maratón, así de sencillo.
Con las decisiones tomadas, 7 meses después del tratamiento fui declarada libre de cáncer. Empezó el ciclo de rehabilitación, adaptación a la prótesis, luego vinieron los milagros. Tres años después, la Fundación ROMP, a través de mi protesista David Krupa, me donó mi primer pie de correr, con el cual logré mi primer maratón. De la mano de ellos descubrí que me gusta el trekking, subir montañas y glaciares. Es así que 9 días antes de completar mi maratón, hice cumbre del Cotopaxi con el equipo de Climbing for ROMP. Un año y medio antes ROMP me había donado un pie de fibra de carbono más funcional para caminar y escalar montañas.

Dos años antes de estas conquistas encontré, en el camino, el apoyo del Dr. Mario Ochoa, quien me ayudó a salir de un estancamiento en mi metabolismo, en mi manera de correr. Los chicos de Triskel Fisioterapia que me enseñaron a preparar mis músculos inteligentemente.

Muchas historias y lecciones tengo para compartir de estos 9 años, pero sé que antes de mi diagnóstico, la felicidad para mí fue un plan de conquistas a cumplir, previamente planificadas, hoy sé que fueron productos de muchos vacíos en mi vida.
Ahora la felicidad para mí es poder respirar, tener salud, todo lo demás es un regalo, si puedo caminar, trabajar y mucho mejor correr ¿qué más se puede pedir?.


Los problemas y aflicciones de la vida por aquello que no tenemos, a veces nos abruman, no nos permiten mirar, sentir y apreciar todo lo que tenemos. Eso es lo que nos quita el equilibrio para poder disfrutar de la vida.

KATHY PICO